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Operaciones de inteligencia en territorio argentino durante la Guerra de Malvinas


 Las opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente la posición del FAD 



 Por Javier Rodriguez y Lucía Anahí Brogiolo 



Resumen ejecutivo 


En la memoria colectiva, la Guerra de Malvinas suele asociarse casi exclusivamente a los combates librados en las islas y en el Atlántico Sur. Sin embargo, el territorio continental argentino fue escenario de un despliegue estratégico que resultó vital para sostener el esfuerzo de guerra. Bases como Río Grande y Río Gallegos se convirtieron en nodos operativos de primer orden: desde ellas despegaron los aviones que, con ataques de precisión y el uso de misiles AM39 Exocet, lograron penetrar la defensa de la fuerza de tareas británica. 


Estas instalaciones se transformaron en objetivos prioritarios para el alto mando británico, tal como demuestran documentos desclasificados. Protegerlas implicó movilizar alrededor de 3.000 efectivos, incluidos unidades de operaciones especiales, que permanecieron bajo alerta permanente y en condiciones extremas, enfrentando la amenaza real de incursiones enemigas. 



 Por esta razón, el presente trabajo tiene como objetivo, en primer lugar, analizar las operaciones de inteligencia planificadas por Reino Unido durante el conflicto del Atlántico Sur (1982) en territorio continental, con especial énfasis en los métodos, capacidades y recursos empleados, junto con el despliegue y las actividades realizadas por las fuerzas argentinas en el ámbito continental. 


En segundo lugar, y a raíz de lo anterior, se propone analizar el problema existente en Argentina, donde los soldados que participaron en la defensa de las zonas continentales no son reconocidos como veteranos de guerra. Por ello esta segunda parte del artículo versará sobre el reconocimiento y tratamiento institucional de los excombatientes por parte de ambos Estados, y en particular en los efectivos argentinos desplegados en las citadas zonas continentales. 



Introducción 


Para comprender adecuadamente las operaciones militares y de inteligencia analizadas en este trabajo, es esencial tener presente un mapa estratégico de la región donde se desarrollaron las acciones bélicas entre ambos Estados. 

El mapa permite evaluar la proyección de fuerzas, rutas logísticas, áreas de operación y zonas de exclusión definidas durante el conflicto.


Contexto 


En el ámbito de la inteligencia estratégica, Reino Unido cuenta con uno de los sistemas más desarrollados de Occidente, articulado principalmente a través del Secret Intelligence Service (MI6), el Government Communications Headquarters (GCHQ) y el Defence Intelligence (DI). 


Durante la Guerra del Atlántico Sur, estas capacidades se vieron reforzadas mediante la cooperación bilateral con los Estados Unidos, especialmente a través de la National Security Agency (NSA) y la Defense Intelligence Agency (DIA), bajo la alianza "Five Eyes", vigente desde la posguerra. 


Mencionar también al servicio de inteligencia interior británico, Security Service 5 (MI5), quien era el responsable de la contrainteligencia durante el conflicto. 

En este marco, y como parte de su doctrina de guerra no convencional, Reino Unido desplegó durante mayo y junio de 1982 misiones de reconocimiento especial en territorio continental argentino, ejecutadas por efectivos del Special Air Service (SAS) y del Special Boat Service (SBS). Estas acciones se intensificaron luego del hundimiento del destructor HMS Sheffield el día 4 de mayo, alcanzado por un misil AM39 Exocet lanzado desde un avión Super Étendard de la aviación naval argentina. 


A partir de este ataque, el alto mando británico (Directorate of Special Forces) priorizó la neutralización de vectores logísticos y aéreos argentinos en el continente, especialmente aquellos emplazados en las bases de Río Grande (Tierra del Fuego) y Río Gallegos (Santa Cruz), que albergaban escuadrones con capacidad de ataque antibuque. Los objetivos operacionales incluyeron recolección de inteligencia técnica (SIGINT/IMINT), reconocimiento de instalaciones aéreas y depósitos de combustible, así como sabotaje de infraestructura crítica, en apoyo a la abortada Operación Mikado


Análisis 

Método de infiltración 


En función de estas directrices, se planificaron acciones encubiertas de infiltración aérea, utilizando helicópteros Sea King Mk.4 para insertar patrullas SAS en zonas cercanas a objetivos estratégicos. Estas misiones, correspondientes a la fase preliminar (reconocimiento profundo) de la Operación Mikado, derivaron en incidentes operativos como el aterrizaje forzoso y posterior destrucción de un helicóptero en territorio chileno. 


La operación de reconocimiento conocida coloquialmente como Plum Duff no figura oficialmente bajo ese nombre en los documentos desclasificados, ya que constituía la fase de reconocimiento de Mikado. El apodo —asociado al postre tradicional naval británico, similar al Plum Pudding, servido en los buques de guerra— fue utilizado irónicamente por miembros del SAS, dado el escaso nivel de preparación de la misión: falta de inteligencia confiable, ausencia de mapas precisos y rutas de extracción mal definidas. Era una operación “mal cocinada”. 


Estos detalles fueron documentados por el ex oficial de la Royal Marines, Ewen Southby‑Tailyour, en su libro Exocet Falklands: The Untold Story of Special Forces Operations, quien accedió a fuentes primarias del Ministerio de Defensa británico. 

La fase de reconocimiento estuvo a cargo del SAS británico y fue dirigida por el brigadier Peter de la Billière, reconocido por su papel en la liberación de rehenes en la embajada iraní en Londres (1980) y su posterior liderazgo en la Operación Granby durante la Guerra del Golfo. La misión contemplaba la identificación de objetivos en las bases de Río Grande y Río Gallegos, infiltración de comandos SAS y recolección de inteligencia previa a un ataque aéreo. 


La base aeronaval de Río Grande era especialmente estratégica por alojar los Super Étendard, los A-4Q Skyhawk, los Neptune y los B200 de la aviación naval, además de los Dagger de la Fuerza Aérea. El objetivo británico era destruir los misiles Exocet, eliminar las aeronaves y neutralizar a sus pilotos

El 14 de mayo de 1982, el gabinete británico autorizó oficialmente el inicio de la operación. 

El intento de infiltración se materializó en la noche del 17 de mayo, cuando un equipo de ocho hombres del SAS, bajo el mando del capitán Andy Legg, fue trasladado desde el HMS Invincible hacia las costas argentinas a bordo de un helicóptero Sea King HC.4, piloteado por Richard Hutchin. 


Plan original 

Como puede observarse en el mapa, el plan original consistía en aterrizar un avión de transporte C-130 Hércules directamente en la pista de Río Grande, en plena noche, para descargar comandos del SAS que ejecutarían el asalto. 

Los principales problemas eran: 


  • La poca probabilidad de éxito sin ser detectados por radar argentino. 

  • El C-130 no podría despegar de nuevo por la corta longitud de la pista o daños sufridos. 

  • Se asumía que los operadores morirían en combate o serían capturados, lo cual implicaba un alto costo político.


Fracaso de la operación 


Reino Unido carecía de inteligencia precisa y actualizada sobre, la ubicación exacta de los misiles Exocet, la disposición de la defensa antiaérea argentina en Río Grande y las rutas de entrada y extracción en una de las zonas más remotas y hostiles de Argentina. 


La misión falló el día 17 de mayo, cuando el helicóptero Sea King HC.4 con comandos del SAS intentó insertar una patrulla cerca de Río Grande debido al mal tiempo, los problemas de navegación y la falta de puntos seguros de extracción. El helicóptero tuvo que aterrizar de emergencia en Chile, donde fue destruido por la tripulación para evitar su captura. Este incidente alertó a los servicios de inteligencia regionales (chilenos y argentinos) de una posible operación encubierta. 


La Operación Mikado fue finalmente abortada debido a una combinación de deficiencias en la preparación operativa, carencias en el respaldo logístico y la ausencia de inteligencia táctica y estratégica necesaria. Su ejecución implicaba un nivel de riesgo humano, político y militar extremadamente alto, con un beneficio estratégico que se había reducido significativamente. 


El riesgo táctico derivaba del contexto de alta incertidumbre geopolítica: llevar a cabo una incursión armada directa sobre el territorio continental argentino podía desencadenar una escalada del conflicto e incluso provocar reacciones de Estados vecinos. Reino Unido buscaba evitar una mayor internacionalización de la guerra, especialmente considerando la proximidad de unidades militares chilenas y la existencia de una cooperación no oficial con ese país. 


En cuanto al valor estratégico, este era limitado para finales de mayo de 1982, cuando el alto mando británico ya contaba con información precisa sobre el arsenal argentino: se confirmaba que sólo quedaban cinco misiles AM39 Exocet, de los cuales dos habían sido empleados con éxito (HMS Sheffield y Atlantic Conveyor) y los tres restantes no podían ser lanzados sin completar trabajos de integración técnica. Además, los aviones Super Étendard operaban con restricciones logísticas. Bajo este escenario, el riesgo de ejecutar Mikado ya no justificaba el beneficio táctico esperado. 


Despliegue en territorio continental argentino 


En el siguiente mapa se identifica el Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS), definido oficialmente por las Fuerzas Armadas argentinas el 7 de abril de 1982, que comprendía las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, así como el espacio marítimo y aéreo entre el paralelo 35° Sur y el Polo Sur, incluyendo el litoral marítimo y el sector austral del territorio continental argentino. Este ámbito operacional se diferenciaba del Teatro de Operaciones de las Islas Malvinas (TOA), restringido al área insular y a sus espacios marítimos y aéreos inmediatos. 


En el TOAS se destacan elementos estratégicos como la Exclusive Exclusion Zone (EEZ) declarada por Reino Unido y las rutas marítimas críticas para el abastecimiento y despliegue naval. Asimismo, puntos de alto valor táctico como Río Grande (Tierra del Fuego) y Comodoro Rivadavia (Chubut) funcionaban como bases desde las cuales operaban aeronaves argentinas equipadas con misiles AM39 Exocet. 


Ante la amenaza de incursiones especiales británicas, el alto mando argentino ordenó el despliegue de aproximadamente 3.000 efectivos en la Patagonia y zonas del litoral marítimo continental. El coronel británico Richard Hutchings, en su libro Special Forces Pilot: A Flying Memoir Of The Falklands War, afirma haber verificado, a partir de registros oficiales argentinos, que “diecisiete soldados argentinos fueron asesinados en la Patagonia” en el contexto de combates reales con fuerzas especiales británicas desplegadas en el continente. 


Importancia de los soldados desplegados en el continente argentino 


El éxito de las incursiones argentinas contra unidades navales británicas en el Atlántico Sur fue el resultado de una cadena de operaciones interdependientes. 

Los pilotos que ejecutaban el lanzamiento de misiles AM39 Exocet lo hacían sobre una infraestructura protegida y sostenida desde tierra. Sin las unidades terrestres que aseguraban el perímetro, mantenían la integridad de las bases y garantizaban el flujo de combustible, armamento y mantenimiento, las aeronaves no hubieran podido despegar, ni mucho menos cumplir con sus misiones. 


La amenaza de operaciones de sabotaje británicas sobre bases aéreas continentales convirtió a la Patagonia en un teatro de operaciones activo. Las tropas desplegadas no realizaron simple "guardia de rutina": operaron bajo riesgo potencial de enfrentamiento con fuerzas especiales enemigas y en un entorno geográfico y climático adverso. (conclusión) 

Pese a ello, estos combatientes aún no han sido reconocidos legalmente como veteranos de guerra ni han recibido medallas, beneficios o distinciones oficiales. 


Entre las unidades desplegadas se encontraban la Compañía de Comandos 602, el Batallón de Ingenieros 9 (Chubut) y regimientos de infantería del norte y litoral, como el Regimiento de Infantería 4 (Monte Caseros) y el Regimiento de Infantería 5 (Paso de los Libres). La mayoría de los conscriptos movilizados provenían de provincias de clima subtropical (Corrientes, Misiones, Formosa y Chaco), lo que implicó un traslado abrupto a un entorno patagónico con temperaturas extremas, vientos intensos y condiciones invernales severas. Este cambio se realizó sin entrenamiento especializado ni equipamiento adaptado para operaciones en clima frío, en un contexto donde el Ejército Argentino carecía de doctrina específica para el combate en condiciones subárticas, a diferencia de las fuerzas británicas.


Reino Unidos y Argentina 

El tratamiento legal y administrativo que ambos Estados otorgan a sus veteranos de guerra difiere notablemente, en términos normativos y en el enfoque conceptual que subyace al reconocimiento estatal. Reino Unido adopta una lógica operativa y funcional, basada en la exposición al riesgo durante un conflicto definido, mientras que Argentina establece un criterio geográfico y restrictivo, que excluye a numerosos actores involucrados en el esfuerzo bélico continental. 


Marco Normativo de Argentina 

El reconocimiento jurídico de los veteranos de guerra en Argentina se encuentra regulado, principalmente, por dos instrumentos legales: la ley Nacional N.º 23.109, promulgada en 1984 y el Decreto Reglamentario N.º 509/88, firmado en 1988. 

Ambos aplican un criterio geográfico y restrictivo reconociendo solamente a quienes hayan participado en las acciones bélicas. La redacción y criterio aplicado limita el reconocimiento legal únicamente a los conscriptos que hubieran intervenido directamente en las acciones bélicas dentro del Teatro de Operaciones del Atlántico Sur (TOAS). 


En consecuencia, se excluye explícitamente a aquellos soldados que fueron movilizados y desplegados en territorio continental argentino, incluso cuando operaron bajo estado de alerta, realizaron tareas de defensa estratégica o estuvieron expuestos a riesgos militares reales, como amenazas de incursión británica. 


Marco Normativo de Reino Unido 


A diferencia de Argentina, Reino Unido no cuenta con una ley única y codificada sobre veteranos de guerra. Su régimen se basa en una política integral, apoyada por directrices del Ministerio de Defensa (MoD) y una serie de leyes específicas que abordan diversas dimensiones del servicio militar y sus implicancias post-conflicto. 


2.1. Criterio operativo y funcional 

El MoD define como veterano a: 

“Cualquier persona que haya servido al menos un día en las Fuerzas Armadas de Su Majestad (regulares o de reserva), o marinos mercantes que hayan participado en operaciones militares legalmente definidas.” 

Este concepto incorpora un criterio operativo, es decir, se reconoce el carácter de veterano a quienes hayan estado desplegados en una operación de conflicto, independientemente del área geográfica o la participación directa en combate.

2.2. Legislación y reconocimiento específico en el conflicto del Atlántico Sur 

Durante y después del conflicto en el Atlántico Sur, Reino Unido otorgó la Medalla del Atlántico Sur (South Atlantic Medal) a quienes prestaron servicio durante el período bélico. Esta distinción incluye dos versiones: 


  • Con roseta: para quienes hayan estado, al menos un día, dentro del área comprendida entre el paralelo 35° y el 60° sur, o hayan realizado un vuelo operativo al sur de la isla Ascensión, entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982. 


  • Sin roseta: para quienes acumularon 30 días de servicio entre los paralelos 7° y 60° sur, desde el 2 de abril hasta el 21 de octubre de 1982, considerando el riesgo latente de reanudación de hostilidades. 


Esto permitió reconocer y condecorar a pilotos de la RAF y de la Royal Navy que efectuaron misiones de transporte, reabastecimiento o traslado de personal entre Ascensión y la flota británica en el Atlántico Sur, incluso si nunca pisaron las Malvinas o la zona de exclusión directa. 

Este enfoque reconoce formalmente a personal logístico, sanitario, técnico, naval, aéreo y de apoyo que no necesariamente participó en combate directo, pero que estuvo dentro de la zona operativa o en tareas de relevancia estratégica. 

Adicionalmente, en 2021 se promulgó la Overseas Operations Act (UKPGA 2021/23), que define y regula el reconocimiento legal de operaciones británicas realizadas fuera del territorio nacional. Dicha ley contempla como "operaciones militares válidas" aquellas que impliquen: 


  • Participación en misiones de paz, contrainsurgenciao antiterrorismo; 

  • Exposición a ataques, amenazas o resistencia violenta; 

  • Riesgo estratégico para intereses nacionales. 


Finalmente, en 2024 se introdujo la Wider Service Medal, una condecoración destinada a reconocer servicios militares de impacto estratégico, incluso sin riesgo físico directo. Este paso representa una evolución en la política de reconocimiento, adaptada a la complejidad de los conflictos contemporáneos. 


Conclusión 


El análisis integral del despliegue argentino durante la Guerra de Malvinas demuestra que las bases continentales, particularmente Río Grande y Río Gallegos, constituyeron nodos estratégicos de altísimo valor operativo. Su importancia se evidenció tanto en el rol decisivo que desempeñaron para el sostén logístico y la proyección operativa de las unidades aéreas — capaces de ejecutar misiones de ataque de precisión contra objetivos navales británicos en el Atlántico Sur—, como en el hecho de haber sido designadas como blancos prioritarios por el alto mando británico, tal como lo confirma la planificación de la Operación Mikado, finalmente abortada debido a su elevado riesgo táctico y político.


El despliegue de aproximadamente 3.000 efectivos en el litoral marítimo y la Patagonia, incluyendo unidades de élite como la Compañía de Comandos 602 y regimientos procedentes del norte y litoral argentino, permitió garantizar la defensa de estas instalaciones críticas, preservar la capacidad de proyección aérea y sostener la operatividad de los escuadrones que ejecutaban ataques de precisión contra la flota enemiga. Estos efectivos, a pesar de operar bajo alerta permanente y en condiciones climáticas extremas para las que no habían sido adiestrados, no han recibido hasta el presente un reconocimiento jurídico equivalente al de otros veteranos de guerra. 

El éxito de las operaciones aéreas argentinas durante el conflicto del Atlántico Sur, incluyendo el empleo efectivo de misiles AM39 Exocet contra unidades navales británicas, fue posible gracias al apoyo terrestre sostenido por las tropas desplegadas en el continente. 


Estos efectivos aseguraban la integridad física de las instalaciones, protegían el perímetro ante posibles incursiones de fuerzas especiales británicas, y garantizaban la continuidad logística esencial: combustible, armamento, mantenimiento técnico y control aéreo. Su despliegue se desarrolló bajo alerta operacional permanente, en un teatro caracterizado por condiciones climáticas extremas y por la amenaza confirmada, en documentos desclasificados británicos, de operaciones de sabotaje contra la infraestructura crítica. Sin la seguridad y operatividad de estas bases continentales, las aeronaves argentinas no habrían podido despegar ni sostener las misiones que infligieron bajas estratégicas a la flota británica. 


El contraste con la política británica en materia de reconocimiento de veteranos —que aplica criterios operativos y no exclusivamente geográficos, incluyendo a personal de apoyo logístico y desplegados en zonas de riesgo indirecto— evidencia una diferencia sustantiva en el modo de valorar el servicio prestado. Este análisis comparativo aporta elementos para un debate legislativo informado, que permita ajustar el marco normativo argentino de manera que refleje de forma más justa el aporte y sacrificio de quienes defendieron la integridad territorial desde el continente durante el conflicto.



Fuentes: 

  • Southby-Tailyour, E. (2014). Exocet Falklands: The untold story of Special Forces operations. Barnsley, South Yorkshire: Pen & Sword Military. 

  • Reporte de la OD(SA)(82) 34th - Documento oficial del gabinete británico del 14 mayo 

1982 autorizando la misión de inteligencia - “Falklands: Cabinet Office note of unminuted OD(SA) decision on special forces operation - OD(SA)(82) 34th (0900Z) (decision to authorise both phases) [intelligence gathering and offensive action approved; Mandarins' Group held inconclusive discussion of alternatives] [declassified 2012]” - margaretthatcher.org+1 

  • BBC News. (s.f.). Falklands War: SAS role in the conflict. Recuperado de BBC News. 

  • Freedman, L. (2005). The Official History of the Falklands Campaign, Routledge. 

  • Legislación argentina: 

  • Congreso de la Nación Argentina. (1984). Ley N.º 23.109: Reconocimiento a los exsoldados conscriptos que participaron en la guerra del Atlántico Sur: "Tendrán derecho a los beneficios que acuerda la presente ley los ex soldados conscriptos que hayan participado en las acciones bélicas desarrolladas en el Atlántico Sur entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982." https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/ley-23109-43251

  • Poder Ejecutivo Nacional. (1988): "Se considerará Veterano de Guerra a los ex soldados conscriptos que, entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982, participaron en acciones bélicas desarrolladas en el TOAS, cuya jurisdicción fue determinada el 7 de abril del mismo año y que abarcaba la plataforma continental, las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, y el espacio aéreo correspondiente." 

  • Legislación de Reino Unido: 

a. UK Parliament. (2021). Overseas Operations (Service Personnel and Veterans) Act 2021 (UKPGA 2021 c. 23)

“Cualquier persona que haya servido al menos un día en las Fuerzas Armadas de Su Majestad (regulares o de reserva), o marinos mercantes que hayan participado en operaciones militares legalmente definidas.” https://www.legislation.gov.uk/ukpga/2021/23/contents/enacted


 
 
 

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